La Posibilidad y la Necesidad de la Economía Solidaria, por Howard Richards

 Por Howard Richards

 La Posibilidad y la Necesidad
de la Economía Solidaria

“Derrotar la pobreza en todas las casas”

 

Mi tema es la posibilidad y la necesidad de la economía solidaria.   Antes de abordar su posibilidad y su necesidad voy a dedicarme a explicar lo que es, o sea su definición.

                Mi subtitulo es una especie de consigna: “derrotar la pobreza en todas las casas.” Lo he puesto entre comillas porque no es mío.   No sé a ciencia cierta de quién es. Lo encontré en un video subido a You Tube de José Yorg, cuyo apodo es “el cooperario.” [1] Yorg a su vez lo puso entre comillas sin nombrar su autor. Lo puse como subtítulo porque quiero subrayar que la economía solidaria se compromete con todas las casas no solamente con algunas, ni solamente con la mayoría.   Con todas.

  1. Definición de Economía Solidaria

                Me dedico ahora a la historia y significado del binomio “economía solidaria.” Voy hacia una definición que no sea meramente palabras para definir otras palabras, sino un recordatorio de lo que la economía solidaria ha sido, de donde surgió, que problemas pretende resolver y por qué es importante.

                La cooperación nació con la especie humana.[2]  Hubo importantes antecedentes en Francia con el socialismo utópico y en Inglaterra con la cooperativa de Rochdale. [3]   Aunque hay muchos parentescos la frase “economía solidaria” tiene un origen específico en Santiago de Chile en 1980. Su contexto histórico chileno explica porque esta breve frase se compone de dos palabras tan dispares y de trayectos históricos tan distintos como las son “economía” y “solidaridad.”

                El contexto histórico específico en el cual nació el concepto de economía solidaria se encuentra durante la larga dictadura del General Pinochet, una dictadura que en 1973 puso fin al gobierno democrático socialista del Doctor Salvador Allende.   Quienes han vivido el “proceso” argentino y quienes han vivido las dictaduras de Paraguay, de Uruguay y de Brasil puedan formar alguna idea aproximada de cómo fue Chile en el momento cuando se le ocurrió a una pobladora de una zona pobre en la periferia de Santiago pronunciar con emoción la frase ”economía solidaria.”

                [Aquí se inserta un video de 8 minutos con el testimonio de un testigo de este evento, quien fue Luis Razeto.   Se puede bajar el video de www.repensar.cl]

                Propongo una interpretación del contexto del contexto.   En Chile en aquella época la pregunta agobiante fue ¿POR QUE? ¿Por qué los chilenos perdieron su democracia?   ¿Porque la clase trabajadora perdió todos sus derechos que había conquistado a duras penas durante un siglo de luchas populares? ¿Por qué cayó Allende y subió Pinochet? El cuestionamiento ha sido incesante.[4] Sigue hasta hoy.   Destaco dos respuestas.

                Destaco primero la respuesta que más a mí me convence.   El gobierno socialista perdió lo que se llamaba en aquel entonces la batalla de la producción.   En los términos del gran referente argentino de la economía social y solidaria José Luis Coraggio la unidad popular chileno no logró institucionalizar en forma eficiente el problema económico.    La economía capitalista se quedó paralizada.   La economía socialista nunca se construyó.   Hubo escasez de todo.   Hubo largas colas para conseguir pequeñas cantidades de pan y fue así para todas las necesidades básicas.   Claro que hubo cualquier cantidad de conspiraciones de todos tipos orquestadas por quienes querían derrocarlo.  Hicieron todo lo que pudieron para sabotear la economía chilena. Mi opinión es que a pesar de la fuerza opositora desplegada, de haber ganado la batalla de la producción, vale decir de haber podido abastecer a los chilenos con sus necesidades vitales, la democracia hubiera podido mantenerse.   Fue el colapso de la economía, en gran parte obra de ellos mismos, lo que dio a los que querían imponer una dictadura la oportunidad para hacerlo.[5]

                La otra respuesta que destaco circuló mucho en aquellos años en los círculos cristianos progresistas.[6]   Según esta otra respuesta, el factor clave fue que a Chile le faltaba una cultura de solidaridad.     Por falta de cultura no hubo posibilidad de construir una economía más justa, ni tampoco posibilidad de hacer funcionar una economía cualquiera en forma responsable. No existían las bases culturales para la sana convivencia y la sana cooperación. Ni siquiera existían las bases culturales para respetar la constitución y las leyes.

                La palabra “solidaridad” tiende a ser otro nombre de lo que los cristianos llaman “amor” o “ágape.”   Como la palabra “fraternidad” en la consigna de la revolución laica francesa “liberté, egalité, fraternité,” ¨solidaridad” promete ser una palabra a la vez fiel a la doctrina social de los creyentes y capaz de unir a creyentes y no-creyentes en una causa común. Figuró en el nombre de la institución que más que ningún otro defendió los derechos humanos durante la dictadura que fue la Vicaría de la Solidaridad.

                Lo que he dicho sobre el contexto chileno en 1980 explica el compromiso ideológico de muchos afiliados con ONG quienes como Luis Razeto trabajaron en las poblaciones para organizar la sobrevivencia y la resistencia de las clases populares.[7]   Si lo que faltaba en Chile fue una cultura de solidaridad, lo que las ONG debían promover ante todo en las poblaciones fue la solidaridad.   La palabra y el pensamiento detrás de la palabra fueron coherentes con la inspiración cristiana de determinadas organizaciones y personas activas en aquel entonces en los medios populares. En este contexto en una reunión de pobladores en 1980 una mujer lamentablemente no identificada acuño la frase “economía solidaria.”

                Planteo –y esto es lo que más quiero decir– que la interpretación económica que se refiere a la pérdida de la batalla de la producción calza con la interpretación cultural.   La primera dice que la democracia cayó porque perdió la batalla de la producción.   La segunda dice que faltaba para poder haber ganado aquella batalla otra cultura[8].   Esta nueva cultura que faltaba para que la transformación estructural de la sociedad fuera factible es precisamente aquella que se sintetizó en la entonces nueva expresión “economía solidaria.”

                En 1983 Luis Razeto escribió el libro Economía Popular de Solidaridad, que fue publicado en Santiago por la Conferencia Episcopal de Chile.   Posteriormente salió en España su libro ¿Pueden Juntarse la Economía y la Solidaridad?” [9]

Buena pregunta.

La economía como constructo intelectual y como institucionalidad laica surgió históricamente como el centro y motor de la modernidad.     Como se ve en la obra de Adam Smith y tantos otros el egoísmo no es un tema menor para ella.   Es un postulado fundamental de su ciencia, y una norma fundamental de su práctica. Andrés Monares y otros han demostrado en forma detallada como el auge de nuestra civilización económica requirió y realizó una revolución teológica que desautorizó las bases tradicionales de la solidaridad.[10]

Escribió Razeto: “Las palabras `economía´ y `solidaridad´ siendo habituales tanto en el lenguaje común como en el pensamiento culto formaban parte de `discursos´ separados. `Economía´ inserta en un lenguaje fáctico y un discurso científico; `solidaridad´ en un lenguaje de valores y un discurso ético. Rara vez ocurrían los dos términos en un mismo texto, menos aún en un solo juicio o razonamiento. Resultaba, pues, extraño verlos unidos en un mismo concepto.”[11]

                Hablar de economía solidaria es proponer una síntesis de dos tradiciones intelectuales que se encontraron en una población periférica de Santiago en 1980.   Una de ellas es una ciencia moderna individualista.   La otra valoriza tradiciones espirituales pre-modernas colectivistas.  Mi afirmación del contenido tradicional que se sumó a la ciencia económica moderna para formar algo nuevo calza con la observación de Paul Singer que las primeras manifestaciones de la economía solidaria in Brasil se realizaron entre las comunidades indígenas,   y las segundas fueron aquellas promovidas por el pastoral social. [12]

La economía solidaria incorpora elementos motivacionales muy antiguas a la gama de motivaciones humanas valorizadas por Adam Smith y los otros fundadores de las ciencias económicas. Rebase las bases psicológicas y sociológicas de la modernidad. Rebasa la economía liberal en todas sus formas.   Abre la mente a otro mundo en el cual todo lo que es economía en un sentido clásico liberal coexiste con lo que aquella economía clásica desconoce.

En el plano de las normas de conducta,   usando otra vez palabras típicas de Coraggio, esta vez palabras que Coraggio rescata de Karl Polanyi, practicar la economía solidaria es restaurar los antiguos criterios de reciprocidad y redistribución.[13]   Semejantes normas organizaron la mayor parte de las prácticas materiales humanas antes de nuestra época del predominio del mercado auto-regulado.

                Sugiero que la economía solidaria opera lo que Louis Althusser empleando un concepto cuyo pionero fue Gastón Bachelard, llamaba una “ruptura epistemológica.” [14] Abre para el conocimiento un “nuevo continente.”   Es un nuevo continente donde todos los postulados de la ciencia económica, la ciencia fundamental de la modernidad, aparecen con más amplias funciones en más amplios contextos.   Para usar otra palabra típica de Coraggio, la economía solidaria “resignifica”   el mercado. Resignifica la empresa, los precios, el dinero etc.   Todos los conceptos fundamentales de un mundo cuyo principio es el intercambio de mercancías según su valor de cambio y cuyo norte es la acumulación de capital son “resignificados.”   Son resignificados porque ahora aparecen como artefactos de una determinada cultura que debe abrir paso a una cultura más amplia y más comunitaria.

En aquella cultura más amplia las categorías fundamentales de la economía tienen que asumir otros significados.   Ha llegado el momento histórico cuando les toca funcionar con fines solidarios y por medios solidarios.

En ningún momento se propone cancelar la economía.  Se trata de sintetizar la economía con lo que típicamente ha sido su antítesis, v. gr. la solidaridad.   Se trata de institucionalizar la problemática económica para que funcione para todos y para cada quien, produciendo y repartiendo bienes y servicios en armonía con la naturaleza, derrotando la pobreza en todas las casas.

                Ahora podemos ofrecer una definición de “economía solidaria.”   La economía solidaria, sea economía popular solidaria, sea economía publica solidaria, sea economía empresarial solidaria, sea cualquier otro sector solidario, es aquella economía que recupera aquellos valores humanos perdidos o desvalorizados por el liberalismo (en una sola palabra el amor)   sintetizándolos con los valores humanos propios del liberalismo (en una sola palabra la libertad).    Esta no es una definición anti-científica que propone orientarse según los valores de un mundo imaginario.   Las investigaciones científicas de los antropólogos han demostrado en forma fehaciente que en muchas culturas han existido y siguen existiendo valores comunitarios y colectivistas que no son los valores del liberalismo.[15]   Son hechos.

                Sugiero pensar la economía solidaria como elemento clave y fundamental de una construcción social mayor que es la construcción de una cultura de la solidaridad.   Sugiero pensar la cultura de la solidaridad como el elemento que fue insuficiente en las luchas sociales del siglo veinte.   La falta de solidaridad hizo infactible no solamente el programa de la Unidad Popular chilena sino todos los intentos de construir el socialismo y la democracia social del siglo veinte.[16]

                La economía solidaria es la realización en la práctica de los valores humanos. Es un desafío para las ciencias psicológicas y para todas las ciencias.   Es una apuesta que el desarrollo moral humano sea capaz de superar los desafíos de la actualidad y del futuro, y una apuesta que nuestra especie en verdad merece su nombre científico homo sapiens sapiens.

  1. Posibilidad de la economía solidaria.

Entre las condiciones de posibilidad de la economía solidaria es la condición que los seres humanos tenemos que ser capaces de actuar en forma solidaria.   Esta condición se puede llamar una condición psicológica.[17] La puedo ilustrar citando la experiencia de la fábrica de pasta recuperada Mil Hojas de Rosario, Argentina. Mil Hojas demuestra que la solidaridad hace posible lo que para la economía liberal es imposible.

[Pasar una película de 8 minutos de You Tube sobre Mil Hojas] www.youtube.com/watch?v=SoEBXVplaI0

Aquella fábrica de pastas fue asumida por sus trabajadores en la ausencia de sus dueños. De repente Mil Hojas llegó a ser una empresa solidaria auto-gestionada por sus propios trabajadores. Poco después llegó una contadora voluntaria para colaborar en organizar su contabilidad. Es una buena costumbre de aquellos partidos políticos argentinos que plantean la reforma o la superación del capitalismo que cada vez que haya una nueva industria recuperada envían gente de sus cuadros para apoyar la auto-gestión obrera.   Por eso las industrias recuperadas de Argentina suelen contar con la asesoría de ingenieros, contadores, abogados, y profesionales de todo tipo.

Después de una examinación de sus datos financieros la contadora sacó la conclusión que Mil Hojas no fue viable.   No pudo ser un éxito comercial.   Los mismos hechos fríos que condujeron a sus dueños a abandonarla conducirían al inevitable fracaso de la empresa en su nueva forma de cooperativa de trabajo auto-gestionada por sus propios trabajadores.

La opinión de la contadora fue valida según sus luces, que eran las luces de la economía liberal dominante.   Sin embargo hoy en día quince años en pretérito Mil Hojas sigue existiendo.   Prospera.    La explicación de su posibilidad no se encuentra en las ciencias económicas sino en las ciencias psicológicas. Dicho de otra manera, aprovechando de la etimología de la palabra “psicología” se encuentra en la lógica del alma.

De los trabajadores que comenzaron esta experiencia de auto-gestión no todos se quedaron.   Muchos se retiraron.   Quienes se quedaron tenían y todavía tienen una fuerte capacidad para trabajar en equipo.   Subordinan su bien inmediato personal al bien de los compañeros y el bien de la empresa.   Demuestran lo que Luis Razeto llama el Factor C.[18]   Es el factor que hace posible lo que en la lógica liberal es imposible.   El Factor C se compone de elementos cuyos nombre comienzan con la letra C como las son compañerismo, comunicación, confianza, compromiso, comunidad.

Los trabajadores de Mil Hoja contaron también con solidaridad en otras formas.   Contaron con el apoyo de sus familias.   Mientras ellos armaron de nuevo la maquinaria que había caído en desuso, sus hijas y sus hijos, sus parejas, sus tías y sus tíos marchaban de puerta en puerta reclutando al público que iba a ser la clientela compradora y consumidora de las pastas que iban a producir.   Sus familias las comprendieron durante las largas semanas y meses cuando no percibieron sueldo alguno.   Contaron también con la solidaridad de otra fábrica de pasta en la misma ciudad, también gestionada por sus trabajadores, que había sido fundado años antes.   En vez de portarse como competidor luchando para conquistar el mismo mercado, la otra fábrica cooperativa se portó como hermano mayor ayudando a la nueva cooperativa a establecerse.

Una segunda condición de la posibilidad de la economía solidaria se puede llamar una condición política. Las instituciones públicas no son familias.   No tienen a su cargo el cuidado de los recién nacidos desde la primera infancia.   No son las instituciones que establecen la confianza básica del ser humano recién nacido en la bondad de su entorno. Aquella confianza posibilita en el plano psicológico la salud mental y por ende la conducta solidaria en el ser humano adulto.

El papel de las instituciones públicas es otro.   Es más bien acoger y organizar aquellas motivaciones humanas que ya existen en la población.   Aquí cito algunas palabras del médico Hermes Binner, anteriormente intendente municipal de Rosario y actualmente candidato a la presidencia de la república.

   “No es que la naturaleza humana sea distinta aquí. Hay que partir de la base de lo que es, y no de lo que no es, siempre esforzándose para entender el mundo mejor a fin de poder cambiarlo con medidas eficaces.   Está comprobado que en todas partes la naturaleza humana tiene además de sus tendencias egoístas, tendencias sociales.   Nosotros hemos apostado por la solidaridad como uno de nuestros ejes rectores no porque no sepamos que el ser humano es egoísta, ni menos porque queremos explotar al personal médico, sino porque sabemos que el ser humano es también solidario.   No creo que Rosario cuente con una cultura solidaria, con un acervo de capital social, mayor que en otras partes, o por lo menos no mayor que en muchas otras partes.   La diferencia es que aquí hay una propuesta política, concretamente en el área salud, que aprovecha y apoya en forma sistemática aquellas tendencias solidarias que sí tenemos los seres humanos.”[19]

Una tercera condición de posibilidad de la economía solidaria se puede llamar cultural.   Las culturas son capaces de cambiar solamente sobre la base de lo que ya son.   Aquí cabe la metodología que Paulo Freire llamaba acción cultural.   Cabe su método de codificación del universo temático.[20]   Hay que averiguar qué es lo que la gente entiende.   Hay que buscar los temas bisagras que conectan lo que entienden con los hechos de la ecología y de las ciencias sociales que tienen que llegar a entender.

Sin hacer todavía una codificación del universo temático, y sin hacer estudio alguno para conocer una cultura determinada,   se puede decir en general que en las culturas modernas la gente entiende los negocios.   Entienden que necesitan dinero para vivir.   Su forma de pensar es en gran medida mercantil, ya que sus mentes han sido formadas por las instituciones e ideologías dominantes.     La gente busca éxito en la forma de empleo o en la forma de crear y sostener un negocio propio.

Una cuarta condición se puede llamar una condición ética.   La economía solidaria es posible solamente sobre la base de compartir. Aunque los economistas neoliberales digan lo contrario, el día cuando ya no es necesario compartir porque todos tienen trabajo digno vendiendo su fuerza de trabajo en el mercado laboral no va a llegar nunca.[21]

Madre Teresa lo dijo en forma clara aunque incompleta cuando dijo que la pobreza va a terminar cuando aprendemos a compartir con los pobres.[22]     Compartir en escala mayor significa compartir los dones de la naturaleza, o sea los recursos naturales y también los dones de la historia, o sea las fortunas heredadas.   Compartir significa todo lo que los economistas llaman traspasos, canalizando los recursos desde quienes tenemos superávit hacia los necesitados. Significa todo lo que Coraggio y Polanyi llaman redistribución.

   Aquí encontramos una contradicción entre la tercera y la cuarta condición de posibilidad de la economía solidaria. Formada como es formada por la cultura imperante, lo que la gente cree, y lo que quiere, es que se puede salir de la pobreza por la educación que conduce a un buen trabajo. En su defecto quieren salir de la pobreza con una micro o pequeña empresa propia.   En este camino se ubican los micro emprendimientos que auspician programas anti-pobreza en Paraguay y en todo el mundo.   La gente quiere la dignidad de ser independiente.   Quiere trabajo digno.   Quiere armar su taller de mecánica automotriz.   Quiere armar su panadería, o su verdulería, o su jardín infantil.   Quiere que sus hijos vayan a la Universidad y lleguen a ser profesionales.

   Sin embargo la dura realidad es que es imposible derrotar la pobreza en todas las casas por este camino señalado por el sentido común imperante.      El mercado impone la pobreza a quienes no tienen nada por vender que los demás quieren y pueden comprar. El mercado no da cabida para todos. Mientras los unos se salvan y son los ganadores, los otros terminan siendo los perdedores.   Para llegar a las casas de estos últimos se necesita otro elemento: compartir, traspasar, redistribuir.

¿Cómo superar esta contradicción? ¿Cómo superar la contradicción entre lo que la gente cree y quiere y lo que es posible?   Contesto esta pregunta abajo en la parte sobre la necesidad de la economía solidaria.

Una quinta y última condición de la posibilidad de una economía solidaria es que hay que producir en forma eficaz y eficiente.   No se saca nada con querer compartir si no hay nada para compartir. Se saca poco si hay poco.

Entre la multitud de cosas que hay que decir sobre la producción digo una: Vivimos hoy en día en la época de la información.   Estamos en la sociedad de conocimiento.   Vivimos en una época de superávit de capital. El agotamiento de los recursos naturales se compensa por tecnologías cada vez más ingeniosas para hacer más con menos. El factor determinante para producir en forma eficaz y eficiente es el conocimiento.   El conocimiento, sea de informática, sea de agricultura limpia, sea de robótica, sea de ciencias de la salud, sea de otro campo, es lo que hay que desplegar en forma solidaria para crear los bienes y servicios que derrotarán la pobreza en todas las casas.[23]

No estamos en el siglo diecinueve cuando fue necesaria la acumulación de grandes capitales al alero de la ley civil y al alero de la ciencia económica liberal para poder financiar las industrias pesadas.   Si logramos la transición hacia una economía solidaria podemos contar con los conocimientos que está adquiriendo la juventud en las universidades del mundo para lograr la producción eficaz y eficiente.

  1. La necesidad de la economía solidaria.

La solidaridad es necesaria porque el trabajo humano tiene un valor mercantil cada vez menor por ser la tecnología cada vez más capaz de hacer todo o casi todo lo que hay que hacer.   Si el valor de la persona humana es lo que vale su trabajo en el mercado laboral estamos perdidos. Por eso es necesario y no solamente deseable recuperar los valores de la solidaridad.

[Aquí se insertan algunas imágenes de Power Point de impresoras de tres dimensiones, ciencia robótica, y fotosíntesis artificial]

El ser humano está llegando a ser cada vez más obsoleto como factor de la producción.   El futuro puede ser una pesadilla.   Puede ser una pesadilla como la imaginada en la película de ciencia ficción Blade Runner, a veces llamada El Cazador Implacable o El Replicante.   En la pesadilla una elite minoritaria es dueña de una tecnología avanzada que produce todo.   La mayoría de los seres humanos no tiene nada que hacer sino subsistir en miseria.

El trabajo hoy es escaso, mal pagado, y a menudo precario. El avance de la tecnología nos dice que en el futuro el trabajo va ser más escaso todavía.   No nos van a servir las viejas fórmulas de la ciencia económica liberal que recetan la inversión y el desarrollo como remedios contra el desempleo y contra los bajos sueldos y la precariedad que lo acompañan.  Aquella ciencia por ser una construcción científica sobre la base de un marco jurídico y una filosofía ética individualista deja de ser aplicable a un mundo que requiere cada vez más soluciones solidarias.   Afortunadamente ya existe una alternativa.   La alternativa plantea la recuperación de los valores humanos, el compartir con los pobres, y una ruptura epistemológica para revelar un continente más grande a la mente humana.

Para entender la recuperación de los valores es conveniente una mirada histórica para entender cómo fueron perdidos aquellos valores que en la época histórica que nos toca vivir nos toca recuperar.   Si consultamos la historia intelectual de lo que Immanuel Wallerstein llama el sistema moderno europeo, que conquistó por las armas el resto del mundo y estableció nuestro actual sistema mundo moderno, encontraremos ciertos trucos o artimañas de los filósofos liberales que hicieron trampas que todavía en los albores del siglo veinte atrapan la humanidad.

Es necesario recuperar el valor de la administración socialmente responsable de la propiedad, dicho de otra manera el valor del destino universal de los bienes.   La historia de la pérdida de este valor pasa por un truco practicado por filósofos de la temprana modernidad como los fueron el francés Voltaire y el inglés John Locke.[24]   Ambos escribieron ensayos sobre la tolerancia.   Argumentaron que Europa había derramado demasiada sangre en las guerras entre evangélicos y católicos.   La vara mágica que iba a establecer la paz en nombre de la toleración de la diversidad fue por ambos filósofos la ley civil.   Ambos propusieron un mundo comercial regido por principios públicos derivados principalmente de la ley de las naciones de los romanos. Al alero del código civil publico cada quien pudiera practicar su religión en forma privada.   Aquí está el truco.   Es cierto por la eterna desgracia de ambas partes que los evangélicos y los católicos peleaban.   Pero no peleaban sobre el principio de la responsabilidad social de la propiedad.   Ambas bandas estuvieron de acuerdo que Dios había dada el mundo a los seres humanos, y que aquellos seres humanos dueños de riquezas tenían junto con sus riquezas el deber de administrarlas por el bien de todos y por el bien común.  Fue la ley civil que estableció y modernizó el derecho del paterfamilias romano a hacer lo que se le antoje con el suyo.[25]   El derecho del propietario a administrar su propiedad en forma socialmente irresponsable se impuso a la humanidad bajo el pretexto de terminar con las guerras religiosas por establecer un estado laico.

Sobra decir que el truco practicado por Voltaire y por Locke nos hace sufrir hoy.   Nuestro sufrimiento va a ser infinito si las tecnologías que hacen obsoleto la mayor parte del trabajo humano terminan siendo la propiedad intelectual de unos pocos, dejando a las mayorías desposeídas y cesantes.

Es necesario recuperar el valor de la vocación al servicio.   Hay que pensar el ser humano como un ser llamado a servir a sus prójimos.   A estas alturas hay que agregar la vocación de servir el bien de la biosfera y de la madre tierra.   Quizás quien hizo más para socavar este valor fue el profesor de filosofía moral de la Universidad de Glasgow de nombre Adam Smith quien fue el autor del texto fundador de las ciencias económicas.

Destaco una plaga que nos aflige hoy en día sobre todo en los intentos para establecer la economía popular solidaria en el terreno.   Hay un exceso de rechazo del principio de gratuidad. Hay una tendencia a condenar la gratuidad por ser asistencialista.[26]   Cumplir con las consignas de Jesús en el capítulo veinte cinco del evangelio según San Mateo ha llegado a ser cuestionado, salvo en el caso de las emergencias más excepcionales como los terremotos.   La consigna de hoy es que para salir de la pobreza en forma seria y científica y no solamente en forma sentimental y religiosa, el pobre tiene que llegar a ser productivo.   Es justamente en el momento que pronunciamos la palabra “productivo” que caemos en una de las trampas de Adam Smith.   Desde Smith adelante la ciencia económica nos ha enseñado que por definición producir es vender.   Si no hay venta no hay producción.[27]

La verdad es que por el camino de los puros intercambios comerciales, por el camino de vivir por vender y comprar, jamás se va a poder derrotar la pobreza en todas las casas.[28]   Es necesario compartir, traspasar, redistribuir.   Tenemos que recuperar el verdadero y perdido sentido de la palabra “producir.”   Es productivo cuidar a los enfermos.   Es productivo el cultivo de acelga en el jardín de la casa para usarla en la cocina y para compartir con los vecinos, y es más productivo todavía si el cultivo es orgánico.   Es productivo dedicarse a la crianza sana de los niños aunque los niños no paguen a su mama sueldo alguno.   Hay que medir la productividad por las necesidades humanas que hay que atender.   En nuestro mundo liberal el concepto mismo de producción ha llegado a ser preso del lucro y es necesario liberarlo.

Es necesario también recuperar el valor de la vida encarnada y palpitante, puesto que en nuestra época liberal los seres de carne y hueso y con sangre en las venas y en las arterias son cada vez más asfixiados por los seres de papel que son los billetes.   Más que nada se asfixian por seres que no son ni siquiera papel sino son datos electrónicos almacenados en los computadores de los bancos.   Son las deudas.

Aprendemos en el Viejo Testamento que los hebreos en tiempos antiguos perdonaron las deudas cada siete años, o según otro versículo cada cuarenta y nueve años.[29]   Así pusieron en sus justos lugares los seres vivos y las obligaciones financieras.   Evitaron el riesgo que estas últimas llegasen a ser sofocantes por simplemente abolirlas periódicamente.   Los valores de la vida prevalecieron sobre la rigidez de las costumbres.

Vivimos hoy en otro mundo regido por otra ética. En el siglo veintiuno el sector financiero es cada día más dominante en la economía global y los seres humanos cada vez más dominados.

Si afirmamos en general que el dinero debe servir a la vida y no la vida al dinero, todos van a estar de acuerdo.   Es obvio.   Sin embargo, por obvio que sea como principio general, en la práctica las naciones y las personas sufren bajo fardos que no se justifican si el criterio es servir la vida. Evidentemente opera otro criterio, más rígido, menos orientado a buscar soluciones prácticas que reconcilian los intereses vitales y subordinan las instituciones financieras a sus funciones sociales.[30]

Si nos preguntamos que pueda ser este otro criterio más rígido y menos funcional, y si indagamos la historia de la cultura moderna occidental buscándolo, encontraremos otro truco de otro filosofo europeo del siglo dieciocho.   Según Manuel Kant hay ciertas verdades eternas que son más que corporales.   Ninguna ciencia puede refutarlas porque su validez no deriva de los hechos observados sino de los principios generales que la mente humana impone a los hechos.   Su fuente es la razón pura.[31]   Es una razón tan pura que no se mezcla con ningún hecho, y por supuesto no se mezcla nunca con pañales, con chupetes, con la leche maternal, ni con sudor, ni con lágrimas. Cuando aquel filosofo llega al capítulo de la filosofía que es la ética, conforme a su filosofía general saca la conclusión extraordinaria que el deber de pagar las deudas no se deriva del mundo material de los hechos sino del reino de la razón pura.[32]   Todo lo que ataña a la propiedad es obligación estricta, prioritaria, superior.   Lo que meramente ataña a la felicidad humana pertenece a un plano inferior. No es deber estricto, ni prioritario. Las medidas flexibles en pro de la felicidad son condenadas a ceder eternamente ante un supuesto prioridad moral de pagar las deudas a pie de la letra.   Aquella prioridad moral es garantizada por la misma razón pura que establece la geometría, la algebra, y los principios básicos de la física.   La felicidad por lo menos se menciona como criterio para la ética, aunque se la menciona para subordinarla. Las necesidades vitales, como los son los alimentos, el agua, y la seguridad, ni siquiera se mencionan.

Siempre subentendiendo que hay que preservar (y por fin realizar en la practica) los valores humanos modernos, como los son la libertad, la igualdad, y la fraternidad; la necesidad de la economía solidaria es la necesidad de recuperar ciertos valores humanos antiguos (a menudo tampoco bien realizados en la practica). Entre ellos son la necesidad de recuperar la responsabilidad social en la administración de la riqueza, recuperar la vocación de producir para servir al prójimo, y recuperar una ética financiera que apoya los procesos palpitantes y encarnados de la vida.

Falta aterrizar estas generalidades.   Falta dar un ejemplo de cómo conjurar la pesadilla de un futuro con unos pocos ricos que son los dueños de la tecnología avanzada y una mayoría marginada y excluida.   Necesito un ejemplo de economía solidaria que muestra la recuperación de los valores humanos, el compartir con los pobres, y una ruptura epistemológica que revela a la mente humana un continente.   Encuentro el ejemplo que busco en el programa de agricultura urbana en la misma ciudad antes referida que es Rosario, Argentina.

Mi ejemplo data de hace siete años cuando hubo en los barrios vulnerables de Rosario lo que se llamaban Centros Crecer.[33]   Desde 2013 tienen otro nombre y tienen funciones ampliadas. Hoy se los llaman Centros de Convivencia Barrial. Hoy han ampliado sus funciones para incluir hasta atención a adultos mayores y a jóvenes quienes buscan trabajo. No tengo experiencia directa del sistema actual y por eso mi ejemplo se refiere a los Centros Crecer de hace siete años.

En aquel entonces el Centro Crecer de cada barrio era en primer término un pre-kínder y kínder para atender a los niños chicos antes del comienzo de la educación primaria.   Era también un lugar tranquilo para estudiar para los niños en edad escolar quienes en muchos casos no contaban con un espacio tranquilo para estudiar en sus casas.   Además era un centro comunitario convocando en primer término las familias de los niños atendidos y en general a todas las familias del barrio. Es aquí donde entra la agricultura urbana.   La agricultura urbana fue promovida por la Secretaria de Economía Solidaria de la municipalidad, con el apoyo de asesoría técnica plasmada en las personas de técnicos en agricultura vinculados a los Centros Crecer.

Trabajando con las familias del barrio convocadas en su mayoría por el hecho de tener hijas e hijos en el Centro Crecer, los técnicos enseñaban cómo realizar la producción de alimentos en las circunstancias y con los recursos que tenían, aunque fuera criando conejos alimentándolos con sobrantes de la mesa, maleza de la calle y en fin lo que se pudo conseguir en forma gratuita del medio ambiente circundante.   Pronto ampliaron sus actividades al cultivo de tierras prestadas por sus dueños.   En los hechos no fue difícil conseguir el permiso para usar tierras para la horticultura comunitaria y familiar sin costo alguno.   Resultó factible también organizar cursos de capacitación de diversos tipos ofrecidos por diversas agencias públicas y sin fines de lucro, entre otros cursos sobre la comercialización de los productos y sobre cómo cumplir con las leyes sanitarias.   Luego los agricultores urbanos contaban con puestos para vender sus productos en las ferias municipales.   Contaban con micro créditos para ampliar su capacidad productiva, comprando por ejemplo colmenas o un motocultor para arar. Contaban con publicidad en los medios de comunicación, y puesto que sus productos eran cien por cien orgánicos la publicidad pudo destacar sus beneficios para la salud del consumidor.   Contaban también con el apoyo del consumidor consciente.   Rosario es una ciudad que en el pasado recibió a muchos inmigrantes de España y de Italia con ideologías anarquistas y socialistas y que conserva hasta hoy una tradición de compromiso con la justicia social.   Hubo y hay consumidores que prefieren los productos solidarios por convicción y doctrina.[34]

Analicemos ahora como la agricultura urbana responde a la necesidad de construir la economía solidaria.

Primero, conjura la pesadilla de un futuro con producción realizada solamente con tecnologías avanzadas controladas por una elite minoritaria.   Al contrario los técnicos jóvenes comparten los conocimientos que aprendieron en la universidad con los pobladores en las poblaciones más vulnerables.   Se trata de tecnologías apropiadas para el desarrollo humano.

Segundo, conjura la pesadilla de una población sobrante sin nada que hacer sino subsistir en la miseria divirtiéndose por caer en las tentaciones de todos los vicios de los cuerpos y de las almas.   Al contrario, con la agricultura urbana, como también en el deporte y en los artes, la gente rechazada por el mercado laboral puede realizarse como personas con actividades sanas.

Tercero, muestra la recuperación del valor de la responsabilidad social en la administración de la propiedad.   Los dueños de la tierra la prestan en forma voluntaria para que sea usada en la horticultura comunitaria.

Cuatro, muestra la recuperación de la vocación de trabajar para servir al prójimo.   Por razones que no hay aquí espacio para dilucidar estimo lícito una interpretación idealista del comportamiento de los técnicos que asesoran la agricultura urbana, de los docentes en los pre-kínder, y en general del comportamiento del personal del gobierno municipal.   Su motivación es por lo menos en parte su participación en el sueño colectivo de hacer de la utopía una realidad.

Cinco, demuestra en el sistema de micro-préstamos para agricultores urbanos un sector financiero al servicio de la vida.   El capital en este ejemplo, aunque sea un ejemplo pequeño, es atado a un propósito social y a un territorio.   No recorre el mundo entero sin otro objetivo que lucrar para multiplicarse.

Sexto, los dones de la naturaleza y los dones de la historia se comparten con los pobres. Un don de la naturaleza es la tierra.   Un don de la historia son los mercados municipales que son en algunos casos parques.   Fueron construidos por generaciones anteriores y ahora quedan a disposición de las generaciones vivientes.

Séptimo hay una ruptura epistemológica que nosotros llamamos organización ilimitada.[35]   En vez de la ciencia económica imaginada como ciencia análoga a la física, se incorpora la ciencia económica existente a la visión más amplia de construir realidades sociales aprovechando de los recursos culturales existentes a fin de movilizar recursos para atender a las necesidades humanas en armonía con el medio ambiente.   En las palabras de Coraggio se trata de institucionalizar el problema económico.[36]

Octavo se resuelva la contradicción entre la tercera y cuarta condición de posibilidad de la economía solidaria susodichas:

La tercera condición de posibilidad para la economía solidaria dice que hay que construirla sobre la base de lo que la gente entiende o puede entender.   Por eso un paso necesario es algo como lo que Paulo Freire llamaba codificación del universo temático o lo que los antropólogos llaman estudios etnográficos.   En general se puede anticipar que la mayoría entienda lo que la actual jefa de gabinete del gobierno peruano entiende cuando ella dijo recién  “La única forma de salir de la situación de pobreza es a través de un empleo digno.” [37] Trabajar en la agricultura urbana y vender en la feria municipal es un empleo digno. Así cumple con la tercera condición.

 

La cuarta condición dice sin embargo, que lo que los economistas llaman la ley de Say es falsa y lo que llamaba Keynes una insuficiencia de demanda agregada es cierto.   A esto se puede agregar el menor papel en el futuro del trabajo humano como factor de la producción. Tambien se puede agregar la competencia de las grandes empresas que ya han ocupado los nichos rentables de los mercados produciendo bienes de buena calidad y vendiendeolos a precios asequibles. Por lo tanto una condición necesaria para la integración social de todas las casas en la economía solidaria es la redistribución, el traspaso, el compartir.   Esta condición también se cumple en la agricultura urbana.   A cada paso los agricultores urbanos se encuentran apoyados por subsidies discretos del fisco público y de los bolsillos privados.     Lo que no es posible contando solamente con las bondades de los mercados, sí es posible contando con las bondades de los mercados y además con el apoyo solidario de la comunidad.

 

Habiendo aprovechado del caso Rosario para adelantar ejemplos de lo que hay que hacer para construir una economía solidaria, quiero cerrar con unas breves observaciones sobre dos obstáculos a la economía solidaria que no han podido superar los rosarinos.   Seré breve y dejaré bibliografía para facilitar la profundización.[38]

Los rosarinos no han podido superar el problema de la inmigración.   Por llegar a ser una especie de isla de bienestar en un continente de malestar Rosario ha llegado a ser también un destino preferido por las gentes más desesperadas de los lugares más inhóspitos, in primer término del Chaco pero en fin de todas partes.   El problema es fundamental.   Los neoliberales pueden predicar el libro flujo de capitales, de bienes, y de trabajadores por todo el mundo porque confían en los mercados auto-regulados.   Los socialistas y los social demócratas y todos los que se dan cuenta que los puros mercados no van a solucionar los problemas sociales necesitan fronteras.   Rosario por ser una ciudad y no un país no puede tener fronteras.   No ha podido frenar la llegada de numerosos inmigrantes atraídos por ejemplo por su sistema ejemplar de salud pública.   Han subido los costos más allá de lo que los imponentes que pagan impuestos en Rosario puedan pagar.

Segundo, no han podido realizar la redistribución de los bienes al nivel requerido para superar la pobreza en el presente, ni menos al nivel que va a ser requerido en el futuro.  Lo que sí han hecho y hay que reconocerlo es frenar la corrupción y utilizar los fondos públicos en formas eficientes.   Sin embargo,  distan de contar con los recursos necesarios para resolver los problemas que hay que resolver.  Habiendo casi dos mil personas ocupadas en la agricultura urbana, no pueden ser menos de doscientos mil los necesitados si consideramos los con empleo precario y sus familiares.   Lamentablemente algunos de ellos son proclives a la delincuencia.

En materia de redistribución no se puede analizar los esfuerzos de una municipalidad sin considerar otras instituciones que también se dedican a la redistribución.   En el caso de la Argentina actual la pobreza ha bajado notablemente en la ultima década debido en gran parte a medidas redistributivas a nivel federal, entre otros el aumento de las jubilaciones y de la asignación universal por hijo.[39]    Sin embargo,   los fondos disponibles para realizar los necesarios subsidios discretos para armar la economía popular solidaria a la escala requerida son todavia a todas luces insuficientes.

En Argentino hoy los problemas sistémicos estructurales ya aparecen a nivel nacional con otro rostro: el rostro de la inflación.   Hay que reconfigurar el problema de la construcción de una economía solidaria en una cultura solidaria en el contexto de seguir avanzando en la lucha contra la pobreza y a la vez ganar la batalla contra la inflación.

Me atrevo a sugerir que la falta de capacidad para redistribuir la riqueza en formas dignas a la escala requerida sin topar con la barrera de la inflación excesiva, se debe en gran parte a deficiencias teóricas.   Es necesario estudiar las aplicaciones del gran principio del socialismo que es el principio que dondequiera que sea factible se debe socializar la plusvalía.   Por ejemplo, cuando las obras públicas han generado un incremento del valor de los terrenos privados colindantes, corresponden los esfuerzos para captar la plusvalía privada producida por la inversión pública.[40]   El gran problema teórico de cómo hacer compatibles la redistribución y la producción tiene que ser estudiado en el contexto de cómo distinguir los costos funcionales de la producción de la extracción de las rentas.[41]   El socialista chileno Salvador Allende aludió a la captación social de las rentas de los recursos naturales cuando solia decir que “el cobre es el sueldo de Chile.”   No siempre se ha comprendido que la fertilidad de las tierras agrícolas tiene que ser el sueldo de un país como Argentina o Paraguay.   No se ha dedicado a deslindar con criterios precisos los costos de producción e incluso los costos de capital y la recompensa necesaria por las funciones empresariales que hay que reservar para los agricultores.   Solamente sabiendo esto se podría identificar los excedentes debidos a dones de la naturaleza.   Solamente sabiendo esto se puede identificar los excedentes debidos a contingencias de los mercados internacionales (por ejemplo las compras de soja y carne de los chinos, japoneses, y europeos).   Solamente sabiendo esto se puede definir las rentas que se puede con seguridad y justicia traspasar al presupuesto social. Solamente sabiendo esto se pueda utilizar la política tributaria para aumentar el gasto social y a la vez frenar la inflación.

Sugiero que la batalla de la inflación como la batalla de la producción es una batalla que requiere una ruptura epistemológica.   Dentro de la lógica que supedita la producción a la acumulación de ganancias el problema de hacer compatibles la inclusión de los excluidos y la estabilidad del valor de la moneda circulante no tiene solución.     Por atender a las necesidades humanas por medios que no siempre requieren la venta de mercancías con la finalidad de partir con dinero y terminar con el mismo dinero aumentado, la economía solidaria mueve los parámetros que hay que mover para alcanzar la inclusión social sin recurrir a las impresoras del Banco Central para imprimir mas billetes.[42]

   Siendo la redistribución una condición necesaria para derrotar la pobreza en todas las casas, no tiene que ser siempre estatal.   Puede y debe ser en gran parte caridad privada. Pasa también por los patrimonios de fundaciones sin fines de lucro. Comienza con el medico quien salva la vida de un pobre sin cobrar honorarios.   Sigue con los universitarios cuyo trabajo voluntario construye casas y centros comunitarios.   Sigue otra vez con las cooperativas de trabajo organizadas por los mismos trabajadores.     Sin embargo, aun haciendo todo lo posible para educar a los niños en una cultura de paz y solidaridad y para subir la consciencia moral del público en general, difícilmente se va a derrotar la pobreza en todas las casas sin los debidos aportes del fisco.

Son temas para profundizar otro día.   Insisto que hay que profundizarlos.


[1] El video referido se encuentra en: http://educacionyeconomiasocial.ning.com/ en la sección Videos. Se llama “Enfoques cooperativos; Hoy: El regreso de quien creían derrotado.” La cita sobre las casas parece ser del ex presidente y ahora senador paraguayo Fernando Lugo, pero no sale su nombre.

[2] Francisco Varela, La habilidad ética. Santiago: Debate, 2003;   Samuel Bowles y Herbert Gintis, A cooperative species. Princeton NJ: Princeton University Press, 2011.

[3] Pablo Guerra Aragón, Economía de la solidaridad y solidaridad en la economía: Contextos conceptuales y antecedentes históricos. Santiago: UVirtual.net, sin fecha. Disponible en www.uvirtual.net

[4] Entre la enorme literatura sobre el tema se encuentra Héctor Vega,   L’Economie du Populisme et le Projet de Passage au Socialisme Proposé par l’Unité Populaire au Chili. Institut de Sociologie. Centre d’Etude de l’Amérique Latine. Bruxelles. 1984.   Jorge Arrate, Salvador Allende, ¿Sueño o Proyecto? Santiago: LOM, 2008; Gabriel Salazar y Julio Pinto, Historia contemporánea de Chile. Cinco Tomos.   Santiago: LOM: 2010; Verónica Valdivia, El golpe después del golpe. Santiago: LOM, 2003;   Gonzalo Martínez Corbala, Instantes de decisión: Chile 1972-73. México: Grijalbo, 1999; Genaro Arriagada, De la vía chilena a la vía insurreccional. Santiago: Editorial del Pacifico, 1974. Stefan de Vylder, Allende’s Chile, the political economy of the rise and fall of the unidad popular. Londres: Cambridge University Press, 1976.

[5] Ibid. Los hechos referidos son constatados en las obras citadas aunque ellas no están de acuerdo entre sí en cuanto a cómo interpretar los hechos.   Me apoyo también en mi vivencia personal de aquellos años.

[6] Dos documentos básicos para entender el pensamiento cristiano progresista de la época son las dos partes del documento de trabajo de los obispos de Chile con fecha 27 mayo 1971 Evangelio, política, socialismos. Los obispos simpatizan con los ideales solidarios del socialismo.   Sin embargo critican tanto al socialismo marxista como al capitalismo por ser “fríos” y por eso incapaces de solucionar los problemas profundos de la humanidad. documentos.iglesia.cl/conf/doc_pdf.php?mod…id.   Otra corriente al interior del catolicismo chileno propuso cooperación y dialogo entre cristianos y marxistas.   Gonzalo Arroyo SJ, Nota Sobre la Iglesia y Los Cristianos de Izquierda a la Hora del Putsch en Chile, Latin American Perspectives,Vol. 2 (1975), pp. 89-99.     Poco después del golpe de estado de 1973 los obispos fundaron la Vicaria de la Solidaridad que llegó a ser la viga maestra de la resistencia contra la dictadura.  Obras generales básicas son Adela Cortina, Razón comunicativa y responsabilidad solidaria. Salamanca: Sígueme, 1988; Gilles Lipotevsky, El crepúsculo del deber: la ética indolora de los nuevos tiempos democráticos. Barcelona: Anagrama, 1996.   Ver también la discusión en Guerra Aragón op. cit. sobre el pensamiento comunitario y sus vínculos con la economía solidaria. El Papa Francisco ha actualizado el tema de cultura de solidaridad. Ver por ejemplo “Pope calls for culture of solidarity as he visits Rio slum,” Catholic Herald 25 julio 2013 p. 1. .

[7] Ver Ricardo Lagos y Oscar Ruffat, “Military Government and Real Wages in Chile,” Latin American Perspectives. Volume 12 (1975) pp. 139-46.

[8] La tesis que las frustraciones económicas (inflación, desempleo, fuga de capitales etc.) que frustran la democracia social se deben en el fondo a estructuras culturales básicas derive de mi experiencia chilena. Fue desarrollado en una crítica de las principales teorías económicas, mostrando que cuando los economistas investigan relaciones de causa y efecto las premisas de sus razonamientos son pautas culturales. Understanding the Global Economy. Santa Barbara: Peace Education Books, 2004. Posteriormente con co autora Joanna Swanger mostramos las raíces culturales de las frustraciones económicas del socialismo en los casos de España, Suecia, Austria, Sud África, Indonesia, y Venezuela, concluyendo con un estudio de la cultura del Banco Mundial. Howard Richards y Joanna Swanger, Dilemmas of Social Democracies. Lanham MD: Rowman and Littlefield, 2006. Ver también de los mismos autores Gandhi and the Future of Economics. Lake Oswego: World Dignity University Press, 2012.   Los tres libros son disponibles para comprar en Internet, y también como libros electrónicos.

[9] Luis Razeto, ¿Pueden Juntarse la Economia y la Solidaridad?  Salamanca, España: Acción Cultural Cristiana, 2007 (primera edición 1987)

[10] Andrés Monares, Oikonomia. Economía Moderna. Economías. Santiago: Ayun, 2008; Andrés Monares, Reforma e Ilustración. Los teólogos que construyeron la modernidad. Santiago: Ayun, 2012.

[11] Razeto, Pueden juntarse, “ p.34.

[12] Paul Singer, Relaciones entre sociedad y estado en la economía solidaria. Iconos, Revista de Ciencias Sociales. (FLACSO Ecuador). Tomo 2009. Pp. 51-65. Pp. 55-56.

[13] José Luis Coraggio, Los usos de Polanyi en la lucha por otra economía en América Latina, en Raúl González y Howard Richards (compiladores) Hacia otras economías. Santiago: Academia de Humanismo Cristiano, 2012. Disponible en línea www.repensar.cl

[14] Al sugerir un paralelo con el concepto althusseriano de coupure epistemologique, introducido por Althusser y sus co-autores en Pour Marx y desarrollado en Lire le capital (ambos Paris Maspero 1965) no es necesario estar de acuerdo que el autor de los capítulos sobre acumulación primitiva que detallan los sufrimientos y hasta los suicidios de los campesinos echados de sus tierras sin otro destino que formar un proletariado industrial súper-explotado perdió su pasión ética a partir de 1845, ni tampoco de acuerdo que la coupure epistemologique analizada por Althusser tiene una sólida base científica en el concepto que la fuente común única de renta, interés, y ganancia es la plusvalía extraída del trabajador. Al contrario hoy luchamos con la mercantilización de los códigos genéticos, del agua, de la sabiduría indígena; con lo que David Harvey ha llamado acumulación por desposesión (El nuevo imperialismo. Madrid: Akal, 2006); la privatización de los bienes públicos; una economía de casino especulativo muchas veces mayor que la economía real; un precariado más numeroso que el proletariado industrial (Guy Standing, El precariado. Barcelona: Pasado y Presente, 2013) y una serie más de fenómenos anti-humanos y anti-funcionales que difícilmente quepan en la antigua formula que renta, ganancia, e interés vienen del Mehrwert definido por el valor del trabajo menos el coste de la fuerza de trabajo.   En su versión original en las obras de Gastón Bachelard el coupure epistemologique significaba más que nada romper con lo inmediatamente visible para establecer conceptos científicos más amplios. (Gastón Bachelard, Le nouvel esprit scientifique.   Paris: PUF, 1934). La economía solidaria cumple con este criterio de Bachelard en la medida que lo inmediatamente visible al sentido común diga que la única salida de una situación de pobreza es el trabajo digno “creado” por un patrón inversor.   Es otra economía que acontece.   Su visión es más amplia y por eso más científica.   Muda la frontera que separa lo posible de lo imposible.   Enfoca la realidad inmediata como una construcción social histórica en vías de reconstrucción.

[15] Corragio op. cit.; Maurice Godelier (compilador) Antropología y economía. Barcelona: Anagrama, 1976.

[16] Ver obras citadas en nota 7.     Mi análisis matiza el expresado por Paul Singer en 20 Anos de Economia Popular Solidaria, Brasilia: Caritas Brasilera, 2004 y otros escritos.   Razona Singer que los participantes en la economía popular solidaria son perjudicados por la globalización neoliberal y por el sistema capitalista igual que el resto de la clase trabajadora.   Por eso deben sumarse a la lucha general para superar el capitalismo. Agrego que la lucha general para superar el capitalismo fue perdida en el siglo veinte por falta de una cultura de solidaridad. Fue frustrada por la estructura cultural básica del código civil de tipo romano que constituye el mercado capitalista. Ver especialmente Richards y Swanger op.cit. En el siglo XXI la acción cultural solidaria resignifica la lucha general.

[17] Hay resúmenes de investigaciones psicológicas relevantes en Gracia Navarro, Moralidad y responsabilidad social. Concepción: Universidad de Concepción, 2012.

[18] Ver www.factor-c.cl

[19] Hermes Binner citado en Howard Richards, Solidaridad Participacion Transparencia. Rosario: Fundacion Estevez Boero, 2008. P.96. Disponible en línea en el blogspot www.lahoradelaetica.

[20] Se encuentra una introduccion a la codificacion del universe tematico en J.E. Garcia-Huidobro, Paulo Freire y la educacion de los adultos como accion cultural. Santiago: CIDE, 1982. La idea fue elaborado por Jorge Zuleta para considerar diferentes tipos de temas encontrados, por ejemplo temas aprovechables, como es explicado en Howard Richards La evaluacion de la accion cultural. Santiago; CIDE, 1985 capitulo 15. Ambas obras se puede encontrar en la biblioteca digital de CIDE de la Universidad Alberto Hurtado. www.cide.cl La idea basica es que hay que conocer el mundo vivido por los actores, los significados de las palabras y de las cosas en su mundo, y encontrar “bisagras” que conectan nuevas ideas con ideas que existen ya en el medio.

[21] Ver Jeremy Rifkin, El fin del trabajo. Buenos Aires: Paidos, 1997.   Jeremy Rifkin, La sociedad de coste marginal cero. Buenos Aires: Paidos, 2014.

[22] Encontre esta observacion una vez en un libro de Madre Teresa, y despues no he podido re-encontrarla.

[23] Ver las obras de Rifkin antes citada y tambien Peter Diamandis y Steven Kotler, Abundancia. Barcelona: Antoni Bosch Editor, 2013. Este libro se autodefine como optimista, pero en su ultimo capitulo reconoce que no ofrece solucion alguna al problema de desempleo. El complemento necesario de su optimismo tecnologico es la economia solidaria.

[24] John Locke, Carta sobre la tolerancia. Madrid: Tecnos, 1985. (original ingles 1689): Voltaire, Tratado sobre la tolerancia. Barcelona: Critica, 1992. (original frances 1763).   En sus Cartas filosoficas. Barcelona: Altaya, 1993 (original frances 1733) Voltaire alaba la bolsa de comercio de Londres.   En la bolsa los comerciantes de todas las religiones pueden pasar el dia haciendo negocios. Los unicos perseguidos por infidelidad a la fe civil de la bolsa son los insolventes, los quebrados.   Despues en la noche se retiran a sus respectivas casas donde cada uno practica su religion en forma privada.

[25] La ley romana tuvo un origen militar en el sentido de imponer soluciones juridicas para evitar guerras internas entre paterfamilias que debilitasen a Roma frente a sus adversarios externos. El suum cuique (a cada quien lo suyo) tuvo el sentido de reconocer a cada paterfamilias el pleno derecho de hacer lo que quisiera con lo que el ya dominaba para no seguir mas mas guerras internas.   Ver Juan Iglesias, Derecho romano, historia e instituciones. Barcelona: Ariel, 2010.

[26] Botones de muestra se encuentran en un documento de Caritas Brasil, 20 anos de economia popular solidaria. Brasilia: Caritas Brasilera, 2004, en el prefacio de Paul Singer y en los aportes de otros autores de esta obra colectiva.   La iglesia se encuentra presionado a asumir criterios comerciales en desmedro de su mision en este mundo.   La presion viene en primer termino de las agencias europeas que financian programas de economia popular solidaria. De pagina 26: “?Cual es el verdadero rol de la iglesia en este proceso? Tanto de nuestra parte como de parte de las agencias de cooperacion internacional ligadas a la iglesia. ?Es de reforzar al neoliberalismo?”

[27] Adam Smith, La riqueza de las naciones. Libro dos, capitulo tres. (varias ediciones)

[28] John Maynard Keynes es el autor de la critica mas famosa a la ley de Say (ley que plantea que en condiciones normales cada vendedor encuentra comprador).   Keynes sostiene al contrario que es normal la insuficiencia de la demanda agregada. Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1992 (original ingles 1936) Capitulo dos y passim.   Paul Krugman ha sostenido que las crisis economicas recientes demuestran en el plano teorico que Keynes tuvo razon y Say no lo tuvo. El retorno de la economia de la depresion. Barcelona: Critica, 2010. (original ingles 2009). En general, los economistas marxistas dicen lo mismo en forma mas tajante: siendo el objetivo del capitalismo la ganancia y no el empleo, y siendo la ganancia mayor cuando hay un ejercito de reserva de trabajadores desocupados, es normal que no hay trabajo para todos, ni tampoco comprador para cada vendedor. Ver por ejemplo el capitulo 5 de Michel Aglietta, Regulacion y crisis del capitalismo. Buenos Aires: Siglo XXI, 1988. Los antropologos de la escuela de Polanyi son mas tajantes todavia.   En la ausencia de normas de reciprocidad, redistribucion, y ayuda mutua el hecho que una persona necesita vender para vivir no obliga a nadie a comprar.

[29] Deuteronomio 15. Leviticus 25. Ver tambien el evangelio segun San Mateo 6:12.

[30] Un criterio mas rigido se encuentra por ejemplo en un criterio que ha tenido peso en el Fondo Monetario Internacional que los gobiernos no deben emprender programas sociales cuando hay riesgo de perjudicar su capacidad para cumplir con sus obligaciones financieros en el futuro. Ver Peter S. Heller, Understanding Fiscal Space. (http://www.imf.org/external/pubs/ft/pdp/2005/pdp04.pdf. IMF Policy Discussion Paper PDP/05/04. Washington DC: International Monetary Fund, 2005

[31] Immanuel Kant, Critica de la razon pura. Buenos Aires: Colihue, 2007. (traduccion de la edicion alemana de 1787).

[32] Immanuel Kant, Fundamentacion de la metafisica de las costumbres. Buenos Aires: Eudeba, 1998. (original aleman 1785).   Su unico ejemplo de un deber estricto a otros (imperativo categorico) es el deber de no contratar una deuda sin la intencion de pagarla.   Hacia al final del libro el autor dice que en vez de la deuda pudiera haber desarrollado como ejemplo los deberes estrictos de respetar la propiedad y la libertad de otros. El imperativo categorico (y por eso cada ejemplo de deber categorico) se deriva del caracter autonomo del ser humano como ser quien da la ley a si mismo en su calidad de ser racional. Ver tambien los capitulos sobre Kant en Howard Richards, Letters from Quebec. San Francisco and London: International Scholars Press, 1995.

[33] Se puede entender elementos del trasfondo de la agricultura urbana en Rosario consultando Howard Richards, Solidaridad, Participacion, Transparencia: conversaciones sobre el socialism en Rosario, Argentina. Rosario: Fundacion Estevez Boero, 2008. Es disponible en el blogspot lahoradelaetica.    Aqui me refiero ademas a hechos aprendidos en la preparacion de este libro que no salieron en el libro.

[34] Ver www.consumoresponsable.org

[35] Ver www.unboundedorganization.org

[36] Ver la conferencia de Coraggio “La cuestion economica” disponible en www. educacionyeconomiasocial.ning.com en la seccion videos. Las obras completas de Coraggio se encuentra en

http://www.coraggioeconomia.org/jlc_public_complet.htm

[37] Ana Jara, Jefa de Gabinete del Gabinete Ministerial, declaraciones a TV Perú, 28 agosto 2014. www.rpp.com.pe/2014-08-28-ana-jara-presupuesto-es   Como tantos otros la jefa del gabinete peruano saca la conclusión que las políticas publicas deben incentivar las inversiones privadas y sobre todo las inversiones de empresas extranjeras como único camino posible para derrotar la pobreza.

[38] Los problemas no resueltos son el tema del capitulo once de Solidaridad, Participacion, Transparencia citado arriba. Ver tambien Howard Richards Socializar las rentas. http://repensar.cl/wp-content/uploads/2013/12/socializar_las_rentas.pdf y las obras alli citadas; Andrea Delfino, Desempleo, transferencias monetariasy condicionalidad. Un análisis en la ciudad de Rosario, Argentina, Revista Gaceta Laboral. Vol. 17 (2011):   pp. 5 – 30.

[39] Ver el informe economic especial numero dos, abril de 2014, del Centro de Estudios Economicos y Sociales Scalabrini Ortiz, disponible en www.ceso.com.ar.

[40] Ver Richard Arnott and Joseph E. Stiglitz, Aggregate Land Rents, Expenditure on Public Goods and Optimal City Size Quarterly Journal of Economics, Volume 93 (1979) pp. 471-500. (http://academiccommons.columbia.edu/catalog/ac%3A148879 )

[41] Textos clasicos sobre rentas se encuentran en las obras de Alfred Marshall. Alfred Marshall, On Rent The Economic Journal. Volume 3 (1893) pp. 74-90.   Alfred Marshall, Principios de economia. Buenos Aires: Ediciones del Siglo, 1972. De esta obra fundamental de Marshall hay que rescatar los conceptos de renta, de renta de situacion, y de cuasi-renta. Es posible bajarla en formato PDF.

[42] Howard Richards. LA INFLACION. COMO ENTENDERLA, COMO AGUANTARLA, COMO COMBATIRLA. APUNTES PARA LA DISCUSION. , repensar.cl/wp-content/uploads/2013/…/Inflacion.doc

 

 

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2 Comments

  1. Hola…
    Soy a quien nombra el autor del artículo al inicio del mismo.El lema a que refiere “derrotar la pobreza en todas las casas” es un lema del agrupamiento político que apoyó la candidatura del Sr.Fernando Lugo a la candidatura a la presidencia del Paraguay que de hecho ganó y asumió,luego lo desplazarían.Mi acercamiento es la promoción del cooperativismo en esa lucha,en concreto,atacar el latifundio y minifundio con la “Reforma Agraria con Base Cooperativa” .Saludos cooperativos!!
    Prof. Lic. José Yorg
    Formosa-Argentina

  2. En Chile existe una cantidad de abogados que mienten diciendo “que defienden deudores” y sobre estos temas nosotros los estamos denunciando en nuestro Blog.
    Esperamos que las personas no sigan cayendo en sus mentiras millonarias!

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